Por Homi Suárez
Hoy iniciamos otra semana, dejando atrás un enero que parecía eterno. Aunque, en nuestra percepción, nos metió 18 días en una semana, estamos ya a las puertas de febrero. Nuevos desafíos se presentan para este mes y para el resto del año, especialmente en términos de compromiso social.
Desde cualquier espacio en el que alcemos la voz –sea un grupo de WhatsApp o cualquier otra red social– seguimos adelante con un compromiso individual, pero orientado al beneficio de las mayorías o minorías sociales. Esto contrasta con muchas empresas mediáticas, que, en lugar de asumir el rol que les corresponde como parte de la sociedad, priorizan los intereses de sus propios negocios comunicacionales.
No está mal que busquen beneficios, lo que resulta dañino es que mientan para favorecer a determinados sectores y sigan obteniendo ganancias a costa de desinformar.
Aquí radica la importancia de quienes opinamos sin estar vinculados a un medio constituido. Tenemos la oportunidad de aprovechar las brechas y las ventajas que nos ofrecen las redes sociales para democratizar la información. Con ello, podemos garantizar que nuestras opiniones prioricen lo colectivo por encima de lo individual, promoviendo una convivencia sana en nuestras comunidades, sin importar la orientación política de sus ciudadanos.
El autor es periodista, egresado de la UASD, padre, esposo necio, jauro y humanista en aprendizaje.