Por Humberto Salazar
Como a la conga (instrumento de percusión) le entraron al Pastor Ezequiel Molina, por una frase suelta contenida en un mensaje de más de una hora que tuvo a bien leer en la tradicional actividad de “La Batalla de la Fe” el pasado 1 de enero.
Decía el Pastor Molina, un pastor de almas que recuerdo con mucho cariño, pues lo escuchaba siendo un niño en las tardes de los domingos ya que mi madre nunca faltaba a esa cita radial, que “detrás de cada mujer exitosa en los negocios, en las empresas, hay un hogar descuidado”.
Detrás de esa afirmación, hay una verdad que está por encima de las quejas inútiles de mujeres, valiosas si, pero que no pueden ocultar lo que siguió en el discurso de Molina, y que es una realidad acusadora contra la forma de vida que llevamos en la sociedad moderna.
Dijo lo siguiente: “Los padres y las madres hoy no tienen tiempo para los hijos, no tienen tiempo para su pareja, no tienen tiempo a veces ni para su salud, porque están ganando dinero”.
Vaya usted y pregunte cuál es la queja de los profesores en las escuelas dominicanas, no las de los “popis”, esos se sabe no tienen tiempo ni para respirar, sino la de los barrios cuyos niños asisten a las escuelas públicas, que son la mayoría: LA AUSENCIA de los padres en la educación de sus hijos e hijas.
Los niños en las escuelas públicas están abandonados a su suerte, no hay participación de los padres y las madres en su educación, en dar seguimiento en las casas a las tareas escolares y mucho menos en impartir con el ejemplo la tan necesaria educación doméstica.
Estamos construyendo una sociedad sin referentes morales ni reglas de buen comportamiento, en un país donde ya se observa la degradación de las buenas costumbres a todos los niveles.
¿De dónde creen que nos sale el mal hablar, nuestro deficiente español básico, la sexualidad temprana, el grito estentóreo en vez de la conversación educada, el no hacer nunca fila y hasta el desorden en el tránsito? Del abandono de los padres de los hogares y la no atención a sus hijos.
Al final lo que dice el Pastor Molina es totalmente cierto, y el no debe una disculparse con nadie, en la parte más elevada de la sociedad dominicana, por nivel de ingreso, los hogares están abandonados por las madres y los padres dedicados solo a hacer dinero. dejando sus hijos en manos del servicio doméstico cuando llegan de la escuela, excepciones las hay, pero esa es la regla.
Mientras en los sectores más pobres, esos niños y niñas están abandonados a su suerte, no estudian ni les interesa, pues su destino es ser clonadores de tarjetas, viajeros ilegales, aspirantes a peloteros, motoconchistas, arregladoras de camas en hoteles o francamente dedicarse las niñas a vender sus cuerpos, ejemplos sobran en la fauna de influencers dominicanas.
Por más que lo queramos negar, tenemos todas las características de una sociedad en continua degradación, y eso no se resuelve metiendo la cabeza en la tierra como un avestruz, por lo menos alguien, diría el inspirado por el Espíritu Santo, lo dice cada iniciod año en La Batalla de la Fe, aunque no le hagamos caso.