Edgar Lantigua
La Fuerza del Pueblo, el más joven de los partidos mayoritarios del país, ha conseguido colocarse en el centro del debate político, con una acción de política tradicional, una marcha.
Lo ha hecho como un mecanismo de concitar el respaldo de una parte importante de la población, que siente los embates de la crisis económica, de la indiscutible desaceleración de la economía, del impacto de los apagones y de los escándalos por la caterva de dirigentes del partido de gobierno extraditados por su participación en actividades de narcotráfico y lavado de activos.
Con esta actividad, que muchos podrían atribuir a “la vieja política”, el partido verde asume la bandera del liderazgo de la oposición, que le vienen atribuyendo las encuestas, en sintonía, con los resultados de las elecciones del 2024.
Leonel Fernández demuestra nuevamente que mantiene un genuino liderazgo en un amplio sector del país, y que, como hemos dicho antes, el que ha sido presidente tres veces, sabe por dónde se le entra el agua al coco, en política.
Las reacciones de voceros oficiosos del partido gobernante y de sus pares opositores, no hacen más que validar el impacto de la movilización de masas, que a los políticos les gusta en la calle, a diferencia del mítico personaje de Freddy Beras Goico, Melesio Morrobel, que decía que, las movilizaciones de masas las preferiría en casa y dentro de su habitación.
Que si en la marcha estaba fulano o sutanejo, que son figuras cuestionadas, que si es, o no, una actividad proselitista, fuera de tiempo, argumento al que le ha hecho el juego la JCE, con una intimación y todo, no hacen más que ampliar el impacto del evento, su duración en la memoria colectiva, hoy tan fragmentada, en este mundo en el que pasamos de la Casa de Alofoque a la visita inusual del secretario de Guerra de Estados Unidos, en lo que canta un gallo, sin que la izquierda haya tenido tiempo más que para una nota de prensa.
Más inteligente ha sido la respuesta del presidente Abinader, en La Semanal, al declarar que es fruto de la democracia que es el papel de la oposición, etc.
Desde una perspectiva táctica, la marcha conviene al Gobierno, en tanto es un tema más, que difumina la atención de los casos de narcotráfico que salpican su militancia.
Desde una perspectiva estratégica, los pone a pensar en la amenaza que representa la Fuerza del Pueblo para su permanencia en el poder, una organización, que es la única que por el momento cuenta con dos gallos de calidad, de cara a los próximos torneos electorales.
Con su marcha del domingo, la Fuerza del Pueblo conjura la expresión de Oscar Wilde de que, “hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti”. Que el mítico y controversial, Salvador Dalí, convirtió en, “que hablen de mí, aunque sea bien”, expresión que algunos atribuyen a Maquiavelo.
El partido verde ha impactado con su movilización y están hablando de ello, bien o mal, pero están hablando.