Por Andrès Fèliz
Creo que Barahona no le está pidiendo milagros al gobierno; le está pidiendo planificación estratégica que conlleve a resultados evidentes. Y esa ha sido la gran ausencia bajo la gestión del Partido Revolucionario Moderno (PRM). (Aún teniendo a todos los diputados de la provincia, mayoría de alcaldes y al senador.)
Se han hecho anuncios, visitas y promesas. Pero la provincia sigue sin un plan estratégico claro que conecte turismo, agro, infraestructura y empleo en una sola visión de desarrollo. No basta con hablar del potencial del Sur; hay que estructurarlo con continuidad y seguimiento.
El gobierno del presidente Luis Abinader prometió transformación, pero en Barahona lo que se percibe es improvisación, mucha desorganización gubernamental y proyectos aislados. Sin una hoja de ruta provincial a largo plazo, cada obra parece un hecho suelto y no parte de un modelo sostenible.
Y cuando no hay planificación, quien paga el precio es la gente: el joven que se va, el agricultor que no progresa, el emprendedor que no encuentra respaldo.
Barahona no necesita más discursos, ni promesas. Necesita dirección y claramente esa dirección no está en el gobierno liderado por el partido revolucionario moderno.
El autor es abogado