La Policía Nacional y el reto de recuperar la confianza ciudadana

Por Ulises Guevara Féliz

Es preocupante la situación que hoy vive nuestra Policía Nacional de la República Dominicana, una institución esencial para la prevención y persecución del crimen y el delito, así como para garantizar la paz social y el orden público.

Cuando un ciudadano es víctima de una agresión física, un robo o cualquier hecho que altere su tranquilidad, la primera reacción suele ser llamar a la Policía Nacional. Esto responde a una realidad natural: las personas buscan protección en la autoridad encargada de preservar la seguridad.

Sin embargo, en los últimos años la confianza de una parte de la población hacia la institución se ha visto afectada por denuncias, cuestionamientos y por la percepción de que muchas veces los agentes realizan funciones que corresponden legalmente a otros organismos especializados del Estado.

Con el objetivo de fortalecer la imagen institucional, mejorar la eficiencia operativa y permitir que la Policía concentre sus esfuerzos en la prevención e investigación del delito, propongo tres medidas urgentes que podrían producir resultados visibles en poco tiempo:

Primero: Delimitar las funciones relacionadas con el tránsito. Los agentes de la Policía Nacional no deberían retener motocicletas ni pasolas por infracciones de tránsito, ya que esa es una competencia propia de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT). Esta separación evitaría conflictos con los ciudadanos y permitiría que cada institución cumpla su función específica.

Segundo: Especializar el combate al narcotráfico. La persecución de puntos de venta y distribución de drogas debe recaer principalmente sobre la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), organismo creado y capacitado para esa misión. La Policía Nacional debe brindar apoyo cuando sea requerido, pero sin asumir de manera permanente una función especializada.

Tercero: Respetar las competencias en materia migratoria. La persecución y control de personas en situación migratoria irregular corresponde a la Dirección General de Migración, con el apoyo de las Fuerzas Armadas cuando sea necesario. La participación de la Policía Nacional debería producirse únicamente cuando exista una solicitud formal de cooperación o una situación que comprometa el orden público.

Estas propuestas buscan que cada institución del Estado desempeñe el papel que la ley le asigna, evitando duplicidad de funciones y fortaleciendo la profesionalización de los organismos de seguridad.

Si se implementan medidas como estas, acompañadas de una supervisión efectiva, capacitación continua y un régimen disciplinario firme, la ciudadanía comenzará a percibir una Policía más cercana, más profesional y enfocada en su misión principal: proteger la vida, los bienes y los derechos de todos los dominicanos.

Hasta la próxima, si Dios así lo permite. Cooperemos con nuestra Policía Nacional, porque una sociedad segura también depende del compromiso de sus ciudadanos.

El autor es procurador adjunto de la Corte de Apelación de Barahona

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