En Barahona parece que la Policía tiene un criterio bastante particular para decidir quién merece publicidad y quién necesita discreción. Y sería interesante conocerlo.
La Policía consideró oportuno presentar como detenido a un ciudadano al que se le escapó accidentalmente un disparo de escopeta, sin causar heridos ni mayores consecuencias. Sin embargo, para el arresto se necesitó más de una patrulla y hasta un camión se mandó a buscar para semejante camaján. Pero, tras conocer el caso, el Ministerio Público dispuso dejarlo en libertad pura y simple.
En cambio, cuando apresaron a un joven con el tipo de apodo que precede a «fuertemente armado» y buscado mediante varias órdenes judiciales por presuntos robos en bancas de lotería y supuestamente captado por cámaras de seguridad, apareció una sensibilidad fotográfica extraordinaria: su rostro fue difuminado en la imagen distribuida a los medios.
La presunción de inocencia corresponde a ambos ciudadanos. Lo que resulta difícil de comprender es por qué uno merece exposición y para el otro mucha consideración.
¿Existe algún protocolo para decidirlo? ¿O depende de la amistad?
Fuente: Diario Libre