Las cajas de resonancia del periodismo ciudadano

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Juan Salazar

El fotorreportero Kevin Carter tomó en Sudán, actualmente Sudán del Sur, país ubicado en África Oriental, una polémica fotografía publicada en el diario estadounidense The New York Times, el 26 de marzo de 1993, titulada “El buitre y la niña” (en realidad era un niño), con la cual ganó un premio Pulitzer.

La imagen muestra a un niño famélico y con un buitre detrás bien cerca, al parecer a la espera de que falleciera para comer sus restos. Según los detalles revelados de ese momento captado por Carter, el niño intentaba llegar a un centro de alimentación de las Naciones Unidas, ubicado a media milla de distancia.

El reportero gráfico, quien esperó para tomar una foto mejor con el buitre abriendo sus alas, pero no la consiguió, recibió duras críticas porque se alegó que puso un logro profesional por encima del drama de la hambruna en esa nación africana.

Carter se ganó el apodo de “carroñero” y terminó suicidándose cuatro meses después de ganar el prestigioso premio, debido a una profunda depresión causada por las deudas, la muerte de su amigo Ken Oosterbroek mientras cubría un tiroteo en Johannesburgo y por los dolorosos recuerdos de su labor como fotorreportero.

Uno de los grandes dilemas éticos en el ejercicio de la Comunicación Social es si  anteponer el dolor humano a la responsabilidad que tenemos de recopilar los datos, informaciones e imágenes que serán los insumos de las noticias que posteriormente difundimos.  

Muy preocupante observar cada día como medios tradicionales rompen constantemente con ese principio ético al reproducir, sin el necesario filtro, los aportes del llamado “periodismo ciudadano”, aquel en que la propia sociedad participa en el proceso de creación y difusión de la información
A tal punto ha llegado el derecho a ese ejercicio, que cualquier persona se siente comunicador con tan solo tener un celular en las manos, apelando a las inmensas posibilidades que otorgan la democratización del internet, el uso cada día más extendido de las redes sociales y la colaboración ciudadana impulsada por los propios medios.  

No hay ningún rubor en registrar y posteriormente difundir cuerpos descuartizados en un accidente, el cadáver destilando sangre de una víctima de feminicidio, la familia que llora desconsolada por la muerte de allegados en un desastre, el desconsuelo de parientes en un velatorio y todos los pormenores de un hecho criminal en curso que podría evitarse.

El único interés es captar mediante imágenes o un vídeo un acontecimiento que termina convirtiéndose en viral, para la satisfacción personal del autor y de los medios de comunicación que reproducen ese “material informativo”.  

Javier Darío Restrepo (1932-2019), el comunicador y escritor colombiano considerado una autoridad en materia de periodismo ético, planteó que la aparición de las nuevas audiencias que disponen de  modernas tecnologías que les permite emitir información autónomamente, repercute en el ejercicio periodístico e impone a los comunicadores un gran reto frente a los emisores no profesionales.

Sin perder de vista que el aporte ciudadano podría ser en algún momento de gran utilidad, ese reto, como plantea el experto colombiano, consiste en servir cada día una información de mayor calidad que llene los vacíos y deficiencias de la espontánea que sirven los ciudadanos.

Cinco reflexiones de Restrepo retratan esta realidad con el fino cincel del comunicador ético.

1)    El periodismo que dignifica la profesión es aquel que sirve a la parte más noble del ser humano y aporta a la vida de la sociedad, que impulsa cambios y hace mejores a las personas.  
 
2)    El periodismo que busca solamente gustar y entretener, empequeñece la profesión, y la vuelve insignificante y prescindible.

3)    Ningún avance tecnológico podrá reemplazar al periodista que hace entender la información, la contextualiza y la convierte en un estímulo para la participación.

4)    El periodista que limita su tarea a la que cumple con su cámara digital un periodista ciudadano, no está prestando el servicio profesional que se espera.

5)    Cuando el periodista se ubica en el lugar del otro para asumir sus circunstancias, pone a prueba la consistencia de sus principios éticos.

Son criterios en los que deberíamos meditar antes de difundir contenidos del periodismo ciudadano, sin someter primero al cedazo esos aportes para convertirlos en una información veraz, pero sobre todo de compromiso social.  https://www.ad-sandbox.com/static/html/sandbox.html

Los medios de comunicación pierden su real esencia, si se limitan a ser simples cajas de resonancia.

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