Profeta en su tierra

0 8

Ramón Tejeda Read

Se  necesitan cualidades muy especiales para estar en los escenarios de una manera determinante durante seis décadas. Johnny Ventura tenía esas cualidades y durante sesenta años fue omnipresente en el merengue dominicano.

Quizás a él, entre otros, le deba el ritmo nacional dominicano su permanencia en el tiempo por encima de todos los ritmos o tendencias musicales que fueron surgiendo a lo largo de esas seis décadas.

Johnny Ventura empieza al finalizar la década de los cincuenta del siglo pasado cuando pasa por la escuela de música de La Voz Dominicana y es cantante junto a Joseíto Mateo y otras figuras históricas que ya cantaban en la Súper Orquesta José Reyes que dirigía el maestro Papa Molina.

Pero a la caída de la dictadura, las grandes orquestas dan paso a un concepto más compacto, más ligero y económico: el combo, y así, luego de algunas breves experiencias con otros emprendimientos semejantes, surgirá el Combo Show de Johnny Ventura que la figura del “Caballo” alimentaría con su alma, su carisma y su capacidad de trabajo durante esas seis décadas.

Los conocimientos adquiridos con maestros como don Guarionex Aquino, le sirvieron para hacerse como músico y, más aún, se hizo arreglista de manera autodidacta y son sus arreglos, junto a los de músicos consumados como Félix del Rosario, por ejemplo, los que marcan la transición del merengue de salón de la época trujillista, al merengue popular y cotidiano que discute espacios incluso al “merengue típico” de güira y acordeón.

La Agarradera, El Cuabero y otros tantos quedaron colgados del repertorio merenguero para siempre junto a una figura carismática que revolucionó hasta la forma de bailar nuestro merengue. A fines de los años sesenta y principios de los setenta, las composiciones de Mundito Espinal y la música de Johnny Ventura dejaron para la eternidad la Salsa pa’ tu Lechón junto a los arreglos que hizo Félix del Rosario a algunos textos de la navidad puertorriqueña.

Por toda esa vida dedicada al merengue, incluso como empresario que también supo serlo; por toda su humanidad vertida en su quehacer de sesenta años en la música popular dominicana, no será posible que Johnny Ventura muera nunca más. Su figura seguirá paseándose por los espacios de la República Dominicana y acompañará a nuestros emigrados siempre señalando el futuro optimista con un “oye qué rico, mami”.

Articulo publicado en Ojalá.do

Comentarios
Loading...