Esta vez, no voto. Solo voy a observar…

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Por Juan Santana

Se acerca la fecha para ir a votar y elegir una nueva dirección en el Colegio Dominicano de Periodistas (mi CDP) y las propuestas llueven por doquier.

El CDP actual, nace de una ley, fruto de un acuerdo que con el tiempo, ha desnaturalizado nuestro oficio.

La colegiatura obligatoria, para ejercer nuestra profesión, uno de los principios medulares aprobado en la ley 148; rodó por el suelo y con una “auto incriminación” de los dueños de diarios y sus directores; que permitió a la Suprema Corte de Justicia de entonces, declarar esa legis inconstitucional. Por ahí empezó todo. Primero, se permitió la entrada, ya con la ley 10-91, a los que habían ejercido como periodista, aún no fueran egresados de escuela alguna. Los llamados empíricos…

¡Bien! Y se respetaron, con la nueva ley 10-91, derechos adquiridos de esos directores y personal de algunos medios y también, se “se salvó el derecho a la libertad de asociación”, como exigía la Sociedad Dominicana de Diarios. Eso, también permitió la entrada de mansos y cimarrones al CDP. Aún quedan cimarrones…

Ahí está el arroz con mango que vive el Colegio en la actualidad. La ley 10-91, nació así, con un vacío institucional que nadie ha llenado.

Conozco y respeto los méritos de los primeros colegiados amparados en la ley 10-91; pero de un tiempo a esta parte, empezó a cualquirizarce nuestro oficio…

Así las cosas, surgen los “comunicadores de nuevo cuño”, esos que aferrados a un CDP débil institucionalmente, lo condujeron por caminos inciertos unas veces, de negociación en otras y, llevado, a través de un gran vacío en las nuevas formas de comunicar.

Aún no entiendo, ¿cómo mi Colegio Dominicano de Periodistas, en esta era, no tiene un diario digital con presencia nacional e internacional?

Me preocupa por qué, aún no disponemos ni siquiera, de una estación y de radio o de televisión, aunque sea de circuito cerrado.

¿Por qué, no tenemos presencia formal en las redes sociales?

Éstas y otras razones, son las que me hacen decir, que no me siento representado
para salir a buscar votos bajo las piedras para ningún candidato.

Primero y así lo planteo, el CDP debe pasar un proceso de transformación profunda, de definir su rol, misión y valores. También, de rescate de su imagen institucional

El momento actual, es bueno, es una propuesta, para escoger una junta directiva de consenso, que encamine al CDP por un rumbo distinto, que termine con las descalificaciones de los grupos a lo interno y que reoriente su accionar institucional.

Por ahora, tomo un receso y, desde 1997 cuando ingresé al CDP, solo observo y no voto…

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