SALARIOS EN BOLSA ROTA EN TIEMPOS EN QUE A LAS HOJAS SECAS LE RINDIMOS POESÍAS

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  1. La ley de la naturaleza ordena que cada temporada baile a ritmo de las estaciones. Sin embargo, el hombre sempiterno es capaz de fluir en cada aventura y desventura de toda época sin conmutarse por los delirios y el tráfico del vértigo de los tiempos modernos. ¡Parece que el mundo pierde la cabeza y glorifica hasta lo efímero más evidente!
  2. El inmediatismo, el gozo intenso y pasajero, el morbo y el bochorno, la exageraciones intrépidas, la malicia y la estúpidez disfrasada de avance, el bien y la justicia disfrasados de partido político y la astucia con máscara de sabiduría parecen dominar el escenario. Pero hay que recordar que existen salarios y ahorros echados en bolsa rota. Y los que amaban la lozanía de las flores en la primavera, hoy le rinden poesía a las hojas secas. ¡Cuanto enseña la ley de la naturaleza! Del rey Herodes dicen las escrituras que apreciaba a Juan el Bautista a pesar de sus continuas críticas, sin embargo, por las caderas sensuales de una bailarina exótica no dudó, el Rey, en poner la cabeza decapitada del profeta en una bandeja para complacer a sus comensales, y a la bailarina. Y a la madre de la bailarina.

¡Y ni decir de los que gritaban que suelten a Barrabas!

Estos “siembran y no cosechan. Comen y no se hartan, beben y no se les quita la sed, toman vino hasta embriagarse y no se sacian. Reciben salarios en bolsas rotas”(Ageo 1, 1-8). Y son incapaces de ver lo eterno, lo que realmente vale. Estos no bailan con las estaciones de Vivaldi, sino que las estaciones los arrastran y apenas caminan hacia delante como los cerdos, arrastrando el hocico contra el lodo y las inmudicias de camino.

  1. Existe, al menos para Dostoievski, y para mi, que le rindo honores de difunto en cada estación, una absoluta creencia de que: “La Belleza salvará el mundo”, y le devolverá el aliento a muchos.

No busquemos la razón en una belleza vertiginosa, pués la primavera ha cesado, el verano se ha llevado la humedad, ni intentemos alabar la lozanía de una margarita artificial. En el otoño las hojas falsas y artificiales se les reconoce fácilmente por su aparente esplendidez. No seamos tontos.

Ahora, así como las hojas secas del otoño producen poesías, a pesar de que en realidad estan muertas. Así se iluminan mis días en estos tiempos de astucia y artificios. “Si la semilla de trigo no cae en tierra y muere, no da frutos”.

  1. La Cruz de cada día sigue siendo, para mi y mi gran amigo Dostoievski, un paradigma de la Belleza que sabe hacer poesía de cada estación, a pesar de que estamos muerto.
    ——
    Reflexiones de otoño, mientras paseaba mis zapatos nuevos sobre las primeras hojas caídas.
    Enmanuel Peralta, el Gusano Divino.
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