¿En verdad condena Dios el suicidio?

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Por David Frías

Cada vez que un intento autolítico se llega a concretizar he visto como de la nada surge una horda de fanáticos religiosos extremistas (no duden que en ese grupo estén los que han enterrado a medio mundo divulgando sus absurdas teorías de conspiración en contra de la vacunación, pero ya ese es otro tema) que sea en conversación coloquial o en las redes saltan con la vieja confiable:

– Bueno, si fulano se mató va derechito para el infierno.- Dios no perdona a quien se quita la vida, no pierdan su tiempo orando que esa alma ya está condenada.

No creo que una persona que atente contra su propia vida en ese momento estén funcionando correctamente todas sus facultades mentales, ni tampoco es un acto cobarde pues de la misma manera en que hay que tener cojones u ovarios de hierro para ir chateando a las tres de la madrugada por una calle solitaria con el último iPhone, creo que habría que tenerlos de titanio para arrojarse al mar, envenenarse o pegarse un tiro, indiscutiblemente tu instinto de conservación y supervivencia no te dejaría hacerlo, por lo tanto hay que estar demasiado loco para hacerlo.

Independiente de que después de la muerte haya un infierno (argumento desmentido por lo del mito griego de Hades), el alma quede vagando en pena y asustando a la gente en Halloween o reencarne en un ser miserable para pagar su karma por “despreciar” la vida, no creo que nadie se sienta animado a hacerlo sin más motivos que una alteración psíquica por el consumo de sustancias tóxicas, un problema de esquizofrenia, ataque de pánico o paranoia, una depresión aguda, un bloqueo mental ante una amenaza, deuda legal o económica, pérdida de un ser querido no superada, trauma de la infancia, el mismo fanatismo religioso (no olvidar la tendencia kamikaze de ciertos grupos islamistas) etc… Por lo tanto dejen de juzgar con sus sermones mojigatos y más cuando saben que Dios es un ser de amor que no quiere lo peor para la humanidad (desde el contexto cristiano), mejor pídanle sabiduría al Todopoderoso para enfocarse en mejorar los servicios de salud mental a nivel científico y social y con ello prevenir futuros casos suicidas.

Dato adicional: El estrés producto de la pandemia exacerbó los suicidios y los actos criminales por desbalance económico y alteración de la psiquis a nivel mundial y todavía algunos aleluyas tienen la cachaza de decir que la vacuna es un invento del diablo.

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