Ómicron, la nueva amenaza

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Cándida Acosta

Miguel y Alexis son solo dos víctimas del mortal virus de este siglo. ¿Qué pasó con esos dos hermanos de una prole de nueve, la mayoría de ellos de origen latino residentes en Estados Unidos?.

  Un día, Miguel dejó de atender las llamadas telefónicas de familiares. Días antes hablaba poco, lo necesario, estaba muy callado y eso que era un conversador nato. 

Era pastor de una iglesia en Massachusetts, Estados Unidos, y participaba en la radio en un programa que se llama La Casa del Alfarero, donde recomendaba con mucha frecuencia a las personas que se cuidaran del coronavirus Covid-19.

 Decía en la radio que cuando llegaba a su casa entraba por el patio donde tenía una lavadora de ropas. No entraba con ropas de calle a su casa. Nadie sabe cómo se contagió del virus, pero lo cierto es que no duró más de tres semanas entubado en el hospital. Murió… a pesar de las oraciones, a pesar de que era un hombre joven y aparentemente sano. Fue una gran tragedia para la familia y para los feligreses que lo conocían como un migrante de trabajo honesto.

 Su funeral fue transmitido en Facebook para que sus familiares lejanos y miembros de la iglesia participaran de las exequias. En primera fila estaban sus hermanos Alexis y Miguel. Miguel es otro, el de mayor edad, y fue el primero en contagiarse y permanecer cerca de cuatro meses en una sala UCI en un hospital de Boston. También fue entubado. Tiene más de 80 años y varias enfermedades previas al virus que le han dejado fuertes secuelas de la enfermedad.

Alexis es el segundo de los nueve hermanos, Miguel es el mayor y Miguel el menor. No entendían ellos cómo este hombre joven y atleta perdía la vida de ese modo.

Justo a los tres meses de la despedida de Miguel llegó otra mala noticia. Alexis estaba entubado por Covid-19. Su esposa se contagió con un hermano asintomático que la visitó.  La visitaba al hospital. Fumaba mucho. Eso fue un caldo del cultivo. No superó el mal y en menos de tres semanas en UCI murió.

Todavía la familia llora a raudales esas pérdidas. Para entonces no había vacunas en el mercado ni había la información que hoy existe del mal. Miguel murió en julio 2020 y a los pocos meses Alexis.

Omicron y control en viajes

 Como esa familia, muchas otras atraviesan el dolor de la pérdida por el virus. Ahora, el mal ha vuelto con fuerzas…el virus ha mutado 30 veces y se ha convertido en Omicron.

 El temor se ha apoderado de mucha gente, pero otras han relajado los controles, ya no usan mascarillas ni se cuidan como antes. Se dicen “hartos” del encierro de inicios de 2020, no quieren cerrar negocios, no quieren perder sus puestos de trabajo ni dejar de viajar. Y ahí el tema que ha cobrado fuerza. Estados Unidos ha cerrado frontera con países africanos donde fue detectado el Omicron por primera vez y desde este 3 de diciembre ha recrudecido los controles de entrada a su territorio. En vez de tres días de antelación para las pruebas antígenas para viajeros ahora es de solo 24 horas.

Otros países europeos también están aplicando mayores controles, pero el ómicron sigue ampliando su radio de acción y ha llegado a América del Norte por California, Nueva York y ahora a México y Brasil.

Crece la angustia

Cuando Benyamín escuchó la noticia del avance del ómicron, solo atinó a decirle a su hija y a los clientes que en ese momento se encontraban en su agencia de viajes, que había que reforzar las medidas de control sanitario, pero como un problema de todos y también como un problema de cada uno de manera individual, con aislamientos, lavados constantes de las manos, usar las mascarillas, gel, alcohol y mantenerse vigilante. No hay nada nuevo.

    El nuevo virus mutante amenaza con poner al mundo de rodillas otra vez. Organismos de Naciones Unidas como la OIT, Cepal, FMI, BID y Banco Mundial hablan de estadísticas fuertes. Millones de empleos perdidos y escasa recuperación, especialmente en América Latina y el Caribe, una región duramente golpeada por el Covid-19.

 Benyamín no quiere cerrar su negocio. Si tengo que cerrar otra vez será la definitiva, dice el hombre.  Y que no podrá con las deudas.

Se caerá todo el negocio de viajes, le dice a su hija, cabizbajo y lleno de preocupaciones. La joven sólo atinó a decirle a su padre que hay que seguir las reglas sanitarias para los viajes, el trabajo y la convivencia en familia y, sobre todo, animar a la gente a vacunarse y aplicarse los refuerzos de la inoculación.

El dolor se apodera de ellos

Padre, ya no habrá abrazos ni besos ni encuentros de mucha gente, le comenta la hija al padre Benyamín. Tienen que ser reuniones en espacios abiertos, guardando distancia y ojalá que las aerolíneas vuelvan a guardar un espacio entre unos y otros para seguridad de los viajeros y del negocio.

 Ahora mismo, los mayores contagios se dan en los viajeros que se mueven de un continente a otro. Habrá que apostar a que las aerolíneas asuman los cuidados necesarios, que los gobiernos den las informaciones precisas…que hablen de los muertos, de las faltas de camas UCI, de medicamentos, del gasto de la enfermedad y de sus secuelas. Eso dice la joven hija caminando de un lado a otro en conversación con su padre Benyamín.

 Algún día entenderán los anti-vacunas de la importancia de esta pandemia, y ojalá no sea tarde y mucha más gente muera; de lo importante que es mantener las economías abiertas, de que hay que cuidarse y cuidar a otros. Muchos han tenido pérdidas. Algún día lo entenderán, le siguió manifestando la hija a Benyamín.

     Como ellos, hay hoy millones de familias incompletas, dolidas. Gente que no ha hecho duelo. Eso le pasa a Mary. Su madre, periodista y madre soltera se mudó con ella de Santo Domingo, República Dominicana, a Miami, en busca de mejor vida. Ella la contagió.

Cree fue en la universidad o en el salón de belleza donde trabajaba su madre donde se contaminó con el Covid-19 y por eso su dolor lo hace más grande. Su única compañía, su madre, ya Ido no está y ahora ella vive con la ayuda de amigas de su madre y de una beca universitaria que le permite seguir sus estudios de medicina en Estados Unidos.

  Igual que Mary el dolor se arraiga en el corazón de la doctora Icelsa. Se contaminó en la clínica donde trabaja y llevó el mal a su casa donde vivía con su padre y su madre. Ambos murieron de Covid-19 y ella vive con ese duelo. Su mejor aliado a las presiones de trabajo son los viajes y ahora con esta nueva amenaza piensa en los datos de la OIT: la tasa de desempleo en América Latina y el Caribe fue de casi 24% en jóvenes de 15 y 24 años por el impacto del virus.

Muchos vuelos suspendidos. Aerolíneas fusionadas y hasta quebradas por las restricciones de viajes. Solo de recordar los primeros tres a cuatro meses de 2020 de sus ojos salen dos grandes lágrimas, como gotas de agua.

 Fue la época en la que ella se contaminó en la clínica, pero también en la que dos de sus mejores amigas llegaron de viaje de Europa y Estados Unidos. Ambas llegaron contagiadas y murieron, y dejaron atrás una estela de contagios, porque no registraron síntomas.  

 Además, se perdieron más de 125 millones de empleos a tiempo completos en todo el mundo en 2021, según la octava edición del Observatorio de OIT: La Covid-19 y el mundo del trabajo.

 Sin vacuna, la pérdida de trabajo mundial se habría situado en 6% en el segundo trimestre de 2021 y no en 4.8% realmente registrado, según recoge el informe de la OIT. Son casos fuertes, difíciles para cualquiera y a los que habrá que buscarles una salida. Si alguien la tiene la solución deberá pensarla, especialmente al momento de viajar.

   De acuerdo con una publicación de la AFP, ómicron es una nueva versión del SARS-CoV-2 (el coronavirus origen de la pandemia), identificado a finales de noviembre en Botsuana, y luego en Sudáfrica.

Las mutaciones que presenta puede probablemente reinfectar a personas que previamente estaban afectadas por el virus, y contaminar a un número importante de personas ya vacunadas. Hay por lo menos 80 países donde ya está presente y la primera muerte por esta variante ocurrió la semana pasada en Reino Unido.

Hasta ahora, la pandemia ha causado más de 5.2 millones de fallecidos desde la detección del coronavirus a finales de 2019 en China, según un recuento de la Agencia Francesa de Prensa (AFP).

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió también que ómicron puede ser una amenaza para la recuperación económica global y recortó sus proyecciones para el crecimiento mundial en 2021.

La economía mundial podría crecer 5.6% este año, anticipó en sus proyecciones la OCDE, un retroceso de 0.1 puntos en comparación con sus anteriores previsiones, hechas en septiembre, dice un reporte de la AFP. 

        La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé mayores contagios, rápidos y sistemáticos.

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