Sean ricos, famosos y poderosos

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Por David Frías

Sean ricos, famosos y poderosos:El señor Alexis Villalona debe entregarse a las autoridades y asumir la responsabilidad de su accionar de la misma manera en que un estudiante universitario admite que se quemó por no estudiar, por beber en el colmadón del frente dos horas antes del examen o por no saber hacer un chivo. Ahora bien, tampoco apoyo a un linchamiento mediático en las redes que piden su cabeza o que lo envíen a una prisión donde tiene enemigos peligrosos para que le hagan de todo cuando su infracción es seria y sancionable pero jamás tan grave como una violación infantil, un asalto a mano armada, un homicidio con premeditación y alevosía, un atentado terrorista o un desfalco al estado.

La falta de ese caballero estuvo en una repentina reacción iracunda muy al estilo del merenguero aquel que se hizo célebre por golpear a las mujeres y al final surgieron varios hastags solicitando su liberación, una desinhibición de sus emociones y desacato al orden social como la rapera que fue a un santuario a retratarse encuera con la virgen o el reggaetonero que pasándose de contento subió un video con varias niñas bailando de forma provocativa y al final generó una movilización (en plena pandemia sin vacunas existentes ni distanciamiento) en toda la ciudad de San Francisco de Macorís pidiendo su liberación, vaya doble moral del dominicano.

He visto cibernautas decir que quisieran darle hasta con el cubo de Rubik, pero son los mismos cibernautas que se mofan cuando una mujer es captada agrediendo a un hombre y hasta exageran sin investigar con la vieja confiable… “Cuando viene a ver él se lo buscó” y son los mismos cibernautas que por lo menos dos o tres de ellos tienen el guáramo de decir que hay “persecución política” cuando someten a algún ex funcionario como probable implicado en algún caso de corrupción y bueno la justicia funciona así de simple, la coerción es un proceso de investigación que determina la culpabilidad de una acusación con pruebas sustentables e igual de no haberlo también demuestra lo contrario.

Finalmente, cualquier individuo que se desmonte de un vehículo a discutir y a golpear personas (sin importar su sexo) cuando lo correcto es llegar a una conciliación de ambas partes para solucionar el incidente o mal entendido, es evidente que está ajeno a sus facultades mentales y aparte de su encierro para evitar que reincida en lo mismo, su integridad debe reservarse y brindarle asistencia psiquiátrica ya que la deficiente salud mental es un problema nacional y no es broma, debemos rescatar a los enajenados que andan sueltos en la calle, pues si un loco (o un pseudoloco) que ande mugriento o harapiento te mata de un peñonazo, no será condenado por tu muerte ni nadie ni ninguna entidad indemnizará a tus familiares por tu muerte. En conclusión, si quieres que la opinión pública te excluya de su paredón de fusilamiento mediático con presión populista incluida, procura ser rico, influyente, famoso o poderoso.

El autor es periodista y escritor dominicano.

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