Mentes débiles

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Por David Frías


Esta tarde iba en el metro y por alguna falla técnica el sistema de aviso se adelantó una estación haciendo que una turba de personas se desmonte en la estación Juan Bosch (27 de Febrero) pensando que habían llegado al transfer del Estadio Olímpico. Algunos (muy pocos) reaccionaron e intentaron entrar a los vagones, pero ya era tarde, las puertas se cerraron, también supongo que los que iban para Villa Juana se quedaron en el Olímpico pensando que estaban en la Peña Batlle. Yo desde un principio me había percatado del fallo y por ello me quedé sentado en el supuesto “transfer de la 27″, pero mi pregunta es, ¿Esa multitud no aborda todos los días el transporte subterráneo?, ¿Iban tan vendidos que no pudieron distinguir los colores de las paredes de las estaciones que abordan infinita cantidad de veces?, Esto tiene una sola explicación, la gente ha perdido su capacidad de discernimiento y de voluntad propia, no están atentos, no pueden decidir por ellos mismos y si el algoritmo de una alerta se altera o se infecta de un virus cibernético y les dicen que llegaron a New York y en el celular leen que en New York está nevando, son capaces de cruzar al mall a comprar abrigos masivamente aunque Santo Domingo esté ardiendo con un sol en 40 grados.


Por ésta misma razón de actuar como borregos de rebaño sin análisis ni cuestionamientos para rebatir o determinar una decisión lógica y factible, es que piden la horca para un hombre que le puso salsa picante a un preservativo y alaban a una mujer que amenaza con darle una trompada a un conferencista de la derecha conservadora porque los progress dijeron que era así, por esa misma razón se dejan matar de la Flurona y el Deltacron, porque un religioso o un gamer bloguero que no trabaja y se rasca las bolas les dijo que con la inoculación de la influenza, la Gripe China o cualquier otro virus, te controlan la mente o una máquina en las profundidades del océano te envía radiaciones para matarte del corazón y por esa misma razón si un ex presidente dice que el dominicano se cansó de vivir bien (cuando hace dos años comía pan con salami y ahora puede cenar o almorzar con vino y bistec) muchos obvian las dificultades de la pandemia y la crisis económica global para argumentar que nos desterraron de un paraíso que nunca existió. En definitiva, todavía nos pueden intercambiar oro por espejos, tomen mucho café a ver si despiertan o miren a ver si Morfeo les da la píldora roja.

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