El bacá: otra leyenda popular dominicana con raíz africana

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 Juan Julio Gómez 

Santo Domingo.- La leyenda del bacá o baká, en la que muchos dominicanos siguen creyendo, a pesar de que estamos en la era del internet, está relacionada al interés de muchos de crecer económicamente o de proteger los bienes que posen.

Esa idea popular continúa arraigada en la mente de muchos dominicanos, a pesar del avance de la ciencia y a la cantidad de centros universitarios diseminados por todo el país.

El bacá se compra en Haití, según la creencia popular, para adquirir bienestar en los negocios y proteger bienes, tales como fincas, vehículos y la familia.

Para lograrlo, el aspirante (debe ser hombre) tiene que ofrecer a un hijo o familiar cercano, que puede ser su esposa. Dicha figura demoníaca lo protegerá y le ayudará a aumentar sus bienes.

El aspirante siempre debe dar al Diablo a su hijo menor, pero en el pacto puede entrar cualquiera de sus progenitores, y a los cinco años de haber firmado el acuerdo, sus familiares comenzarán a morir.

En caso de que la persona que firma el acuerdo no cumpla con el mismo, la muerte de sus parientes será muy violenta, y podrá ser por ahorcamiento, incendio, accidentes u otras causas.

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«Si usted quiere prosperidad económica, debe comprar un bacá. Si lo compra, será una persona próspera», afirma José Anderson, quien asegura que en su natal Samaná «hay bacás por todas partes».

Samaná y San Juan de la Maguana son dos provincias famosas por la práctica de la hechicería, fruto del bajo nivel académico de muchos de sus habitantes.

La figura del bacá fue utilizada por los terratenientes para meter miedo a lugareños para que no penetraran a sus fincas a robar. «Si entran, un perro gigante se encargará de devorarlos», advertían.

Esta creencia tiene su origen en grupos africanos que llegaron a la isla como esclavos durante la época colonial. Francia colonizó a gran parte de las naciones africanas, e impuso su idioma y cuentos que inventaron sus colonizadores para tranquilizar a las tribus locales.

Con el comercio esclavista, esas ideas religiosas llegarían hasta las colonias de América que controlaban España, Inglaterra y Francia.

Así, leyendas como las del bacá y el galipote se expandieron por muchas naciones americanas, como Jamaica, República Dominicana, Haití, más los territorios de ultramar de Francia e Inglaterra.

Son creencias basas en el bajo nivel escolar de la mayoría del pueblo dominicano, aunque muchos que se han graduado en universidades piensan que un hombre puede «convertirse en un perro o que una mujer puede volar como una paloma».

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