La falta de políticas de prevención contra las drogas es un grave retroceso
Vinicio Pineda Contreras
La prevención del consumo de drogas no es un tema secundario ni opcional; es una responsabilidad directa del Estado y una señal clara del compromiso de un gobierno con su juventud y su futuro. Cuando la prevención desaparece, el abandono institucional se hace evidente.
Durante los gobiernos de Leonel Fernández, la República Dominicana desarrolló una política preventiva visible y sostenida. En ese período, el país contaba con vallas publicitarias, anuncios televisivos y campañas permanentes que promovían el mensaje del no consumo de drogas, orientando a niños, jóvenes y familias desde una visión educativa y de conciencia social.
Hoy, esa política ha sido sustituida por el silencio
No se observan campañas preventivas, no se ven vallas, no existen anuncios institucionales que alerten sobre los peligros del consumo de drogas, a pesar de que el microtráfico continúa expandiéndose en los barrios y comunidades más vulnerables.
Este vacío no es casual; es el reflejo de una falta de voluntad política para enfrentar el problema desde la raíz. Combatir las drogas no puede reducirse únicamente a operativos policiales. Sin prevención, el Estado llega tarde, cuando el daño ya está hecho.
Cada joven que cae en la adicción representa un fracaso de las políticas públicas. Cada familia afectada evidencia la ausencia de una estrategia integral que combine educación, orientación y oportunidades reales.
La República Dominicana necesita recuperar una política de prevención clara, constante y visible, que vuelva a ocupar los espacios públicos, los medios de comunicación y las escuelas. Gobernar también es prevenir, y quien no previene, renuncia a proteger.
La juventud dominicana no puede seguir pagando el precio de la improvisación ni del abandono institucional. La prevención debe volver a ser una prioridad nacional.
El autor es abogado
